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INTRODUCCIÓN
En
este texto conoceremos sobre inteligencia artificial, su historia y la proyección en el futuro, desde
sus inicios, como se ha desarrollo y lo
que se prevé para un futuro no muy legado.
La inteligencia
artificial es una realidad hoy en día y lo podemos observar en un simple
ejemplo como lo es el algoritmo del motor de búsqueda de Google o en algo más
complejo como lo es el proyecto científico de la empresa IBM (Watson).
DESARROLLO
En los años cuarenta se
pusieron a funcionar las primeras computadoras (esos roperos de metal, llenos
de bulbos) se les llamó “cerebros electrónicos”, ya que podían hacer sumas.
Esto hizo imaginar a muchos: “Mañana las máquinas podrán conversar con nosotros.
La industria de las computadoras no ha dejado de evolucionar y, de pronto,
aquellos enormes aparatos con grandes cintas de carrete se volvieron pequeños y
mucho más fáciles de operar. Un día ya tenían un monitor y un teclado para
comunicarnos con sus circuitos. Al día siguiente aparecieron en nuestras casas
las computadoras personales y hoy están por todos lados, volviéndose
indispensables. Los niños de hoy viven en un mundo que, por lo menos en parte,
la ciencia ficción imaginó hace 50 años.
En el siglo XX, el ser humano
intenta reproducir el antiguo mito de la creación. Así como, según la Biblia,
Dios creó a Adán y a Eva para no estar solo, ahora nosotros quisiéramos crear
compañeros a nuestra imagen y semejanza. Finalmente somos como tristes Gepetos
soñando con darle vida a un muñeco de madera para no sentirnos tan solos.
Procurando ese sueño, el industrial estadounidense Joe Engelberg construyó un
prototipo en los años cincuenta, y en la década siguiente vendió su primer
robot útil. Pero realmente los robots dejaron de ser ficción en los años
ochenta, cuando brazos gigantes que se movían obedeciendo un programa predeterminado,
desplazaron a los obreros en las fábricas automotrices de Japón. Y aunque la
robótica tiene el objetivo de poner a las máquinas a trabajar en todas las
áreas posibles, esto es caro y complicado.
¿Puede
la inteligencia ser artificial?
La inteligencia artificial
(IA) puede definirse como el medio por el cual las computadoras, los robots y
otros dispositivos realizan tareas que normalmente requieren de la inteligencia
humana. Por ejemplo, la resolución de cierto tipo de problemas, la capacidad de
discriminar entre distintos objetos o el responder a órdenes verbales. La IA
agrupa un conjunto de técnicas que, mediante circuitos electrónicos y programas
avanzados de computadora, busca imitar procedimientos similares a los procesos
inductivos y deductivos del cerebro humano. Se basa en la investigación de las
redes neuronales humanas y, a partir de ahí, busca copiar electrónicamente el
funcionamiento del cerebro. El avance en la investigación de las redes
neuronales va ganando terreno a una velocidad espectacular. Entre sus
aplicaciones destaca la poderosa computadora Deep Blue, que puede vencer a cualquier
jugador de ajedrez: no sólo tiene gran cantidad de jugadas programadas, sino
que aprende de su adversario, por lo que se va volviendo capaz de adelantarse a
las decisiones de su enemigo y hundir sus estrategias antes de que prosperen.
Esas redes también se han usado en los autos robot, que pueden circular por las
autopistas a una velocidad normal con un excelente margen de seguridad, y de
hecho han cruzado la Unión Americana de costa a costa sin que el conductor
tuviera que tocar el volante o los pedales. Persisten dos problemitas: la
cajuela continúa atiborrada de equipo y cuestan un dineral. Pero siguiendo esta
línea de avance, es posible que en la próxima década sea común que en la
central de autobuses una máquina pregunte al pasajero si desea viajar en un
autobús conducido por un humano o guiado por computadora; este último servicio
será más seguro y por lo tanto más caro. Se espera que en poco tiempo, imitando
el funcionamiento de nuestro cerebro, las computadoras ya no tendrán un gran
procesador, sino miles (y más adelante millones) de pequeños procesadores
totalmente interconectados entre sí, lo que permitirá la maravillosa capacidad
de aprender a través de experiencias recogidas por los “sentidos” de la máquina
(cámaras de video, micrófonos, etcétera).
¿Qué podemos esperar en el
futuro?
Se han hecho cuantiosas
predicciones de lo que la aplicación de las técnicas de IA traería en el
futuro; algunas podrían ser realidad en poco tiempo y otras parecen francamente
especulativas. Echemos un vistazo: En el terreno de las computadoras
personales, la velocidad de un procesador será enorme y no podremos agotar su
memoria ni cargando ciclos enteros de cine ruso, que podremos ver doblados al
español con una voz idéntica a la de los actores. Serán gobernadas con la voz:
“Actívate”. Quizá ya no sean necesarios los monitores; unos anteojos
inalámbricos de realidad virtual nos mostrarán cómo va quedando nuestro texto.
Los teclados también serán tan obsoletos como ahora lo son las tarjetas con
hoyitos; en vez de teclear, quizá podremos plasmar palabras en la memoria de la
computadora con sólo imaginarlas, gracias a una discreta placa (chip) adherida
a nuestra frente. Una voz agradable nos dirá al oído que hemos cometido un
error de sintaxis y nos proporcionará, si lo deseamos, una lista de posibles soluciones.
En lugar de usar el “ratón”, podremos manipular el texto (o el dibujo, o lo que
sea) con el movimiento de nuestros ojos, que será detectado por un inofensivo
rayo láser.
La red Internet, que llegará a
nuestra casa a través del cableado óptico, transportará inmensas cantidades de
información que serán cargadas en nuestra computadora en décimas de segundo.
Las imágenes aparecerán instantáneamente y nos reiremos de la época en que una
pá- gina tardaba hasta 10 minutos en “bajar”. Por medio de la red podremos
acceder a cualquier programa de televisión o radio que se transmita en
cualquier parte del mundo, con una traducción impecable, o guardarlo en la
memoria de la máquina si deseamos verlo más tarde, como si fuera una
videocasetera. Pero si algún amigo se perdió de ese programa, se lo enviaremos
a su terminal en segundos. Los estudiantes tendrán cada vez más clases
virtuales en las que accederán directamente a los bancos de información de la
universidad y se comunicarán con sus maestros sólo para resolver dudas o
exámenes. Pronto los robots comenzarán a desplazar al personal que nos atiende
detrás de las ventanillas. Una máquina podrá perfectamente cambiarnos un cheque
y resolver de manera satisfactoria las dudas sobre nuestro estado de cuenta. El
cajero automático del cine recibirá nuestro dinero (o una tarjeta) para darnos
a cambio entradas para la película en el horario que le indiquemos. Y así será
en los aeropuertos, las estaciones de ferrocarril y en todas partes donde ahora
hay ventanillas ocultando a empleados que aguardan impacientes la hora de
salida. Es muy probable que la economía cambie. Quedarán en el pasado los tipos
de traje peleándose a gritos en las casas de bolsa. Las computadoras,
conectadas en red a los indicadores bursátiles de todo el mundo, moverán los
capitales de un lugar a otro, sin que sea necesaria la voluntad humana,
obedeciendo tan sólo a agresivos programas que beneficiarán a los dueños del
dinero, sin importar si una nación se hunde en una pavorosa crisis en algunos
instantes. Los edificios “inteligentes” serán comunes. Al llegar a casa la
puerta se abrirá con el sonido de nuestra voz. Sensores dispuestos en cada
rincón encenderán la luz de la habitación a la que entremos y dejarán a oscuras
la que ha quedado sola, ahorrando electricidad. La temperatura también será regulada
por la computadora central para ofrecernos un clima privado a nuestro gusto.
Verbalmente activaremos la televisión, el aparato de sonido o cualquier otro
electrodoméstico conectado a nuestra ama de llaves cibernética. Por las
mañanas, el desayuno que dejamos en el microondas comenzará a prepararse; en la
radio la estación de nuestra preferencia nos despertará mientras el calentador
se ajusta para que nos demos una ducha deliciosa. Al salir podremos estar
tranquilos porque la casa estará capacitada para detectar a posibles intrusos
y, en caso dado, la alarma se activará a la más mínima insinuación de peligro,
dando aviso a los cuerpos de seguridad. Si llega a haber una guerra global,
ésta podría ser nombrada por los medios como “The Robot War”, en la que los
pilotos controlarían por realidad virtual pequeños y mortíferos aviones,
helicópteros y tanques a cientos de kilómetros del campo de batalla sin
arriesgar un solo cabello. Es muy probable que en pocos años, robots cirujanos
realicen complejas inter venciones utilizando el instrumental quirúrgico con la
precisión de una impresora. Algún día, el Sojourner, el robot que exploró
Marte, será una caja de zapatos comparada con los que llegarán a ese planeta,
no para posar un espectrómetro sobre las piedras, sino para construir los
centros urbanos de los primeros colonizadores. La última frontera serán los
robots biológicos autor replicantes que poblarán en nuestro nombre otros
sistemas solares hasta hacerlos habitables para nuestra especie.
CONCLUSIÓN
En esta lectura pudimos
observa que el futuro con la inteligencia artificial promete ser fantástico debido
a la cantidad de cosas que podrían hacer y a la capacidad de poder realizarlas
con mayor eficacia. Pero a todo esto también podemos ver que será muy contra
producente debido a que estos robots desplazarían al ser humano principalmente
en el área laboral creando así países con gran cantidad de personas con desempleo.
Es casi seguro que la inteligencia
artificial y el desarrollo tecnológico subsecuente estarán al servicio de una
minoría. Si por el contrario, el desarrollo tecnológico y específicamente la
inteligencia artificial se utiliza para lograr que todos en este planeta
logremos un mejor nivel de vida en estricta relación con el medio ambiente, tal
artificio será realmente inteligente.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL
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¿Qué es ser un estudiante en línea?
Al hablar
sobre la modalidad de estudios en línea podemos decir que es una forma de
estudios en donde se incorpora el uso de las tecnologías de la informática y la
comunicación (TIC), La cual está caracterizada por extender el conocimiento
humano a la velocidad luz a lo largo y ancho del planeta así es como las
modalidades educativas se transforman y en donde emerge la modalidad de
estudios en línea. Este modelo educativo se considera más como un proceso de
aprendizaje que de enseñanza para los participantes, esto se debe a que el
proceso de aprendizaje en la modalidad de estudios en línea se lleva cabo en un
Ambiente Virtual de Aprendizaje, el cual es un espacio pensado y diseñado más
allá de los alcances de la formación y la información, engloba una visión
conjunta del como se enseña pero sobre todo del como se aprende y se elabora a
partir del establecimiento de objetivos de aprendizaje, incorporando
actividades y experiencias de aprendizaje estimulantes.
El
estudiante en línea se caracteriza porque tiene la actitud de ir al frente convirtiéndose
así en el actor principal del escenario educativo e involucrase en el proceso y
preparándose significativamente para participar en el curso.
El
estudiante en línea no se encuentra sujeto a los horarios y a los espacios
físicos para dar paso a la autogestión; esto implica que el mismo es quien
determina donde, como, cuando, y cuanto estudia, La ventaja que supone este
aspecto es la de no tener que trasladarse a un lugar específico en un horario
establecido, lo que hace incluyente a la modalidad, Es así que cualquier
persona con acceso a internet puede estudiar en línea en cualquier lugar y en
cualquier momento.
Recomendaciones
Interpersonales para el estudiante en línea
· Identificar e interpretar nuestras emociones y reconocer el
efecto que tienen en nosotros mismos y en los demás.
· Controlar y manejar nuestras emociones y el como
reaccionamos para así poder adaptarnos a las circunstancias que todo el tiempo
están cambiando a nuestro alrededor.
· Identificar, comprender y responder ante las circunstancias,
para atender y entender a los demás.
· Saber tratar con los demás, influir positivamente, motivar e
inspirar, trabajar en equipo y mejorar la manera en la que nos comunicamos.
Retos para
el estudiante en línea
· Adoptar una actitud crítica y creativa de las Tecnologías de
la Información y la Comunicación y participar activamente durante su formación
académica.
· Cuestionar, replantear, investigar e idear nuevas
formas de descubrir, con el impulso de seguir explorando y generar la
oportunidad para obtener más conocimientos.
· Adaptarse al trabajo en un entorno cambiante,
valiéndose de la creatividad, la comunicación, la colaboración y la resolución
de problemas.
· Optimizar la comunicación escrita, prácticamente es el
recurso más sólido para expresarse en la modalidad en línea, por lo que se
deberá optimizar el uso de la gramática, sintaxis y semántica.

